| Junio
2006 |
|
Artículo
reproducido de Tahiti Presse
Los talleres de Arte en la carcel de Nuutania y sus objetivos
Desde
hace dos años, tres horas por semana, la carcel de Nuutania,
en Papetee, Tahiti, es el universo de María José
Sotomayor, profesora de Artes Plásticas. Junto con 24
reos, ella ha organizado una exposición desde el 30 de mayo
al 2 de junio en la "Maison de la Culture" en Papeete,
Tahiti.
Todos los miércoles, a la 1p.m. Majo se presenta delante
de la puerta azul marino de la cárcel. Se abre una ventanilla.
Aparece una cara dura, cuadrada. El guardia no sonríe, sólo
pide un documento. Majo le da el suyo sin miedo alguno: "la
cárcel no me da miedo" explica la profesora de arte
peruana, iniciada en la Academia de Bellas Artes en Burdeos, Francia.
La pesada puerta metálica se abre, Majo entra. La puerta
se cierra detras de ella; como de costumbre pasa su maletín
por el detector. Antes de llegar a su clase, debe pasar por unas
diez puertas con barrotes. A cada puerta, un guardia abre y cierra
con una llave grande y pesada.
Mientras las puertas se abren y se cierran, avanza y se encuentra
con corredores sorprendentes, pintados de manera exótica.
Nuutania es como un museo carceral. Barcas de tamaño natural
que van a ninguna parte, mujeres semidesnudas, paisajes que cuentan
historias del exterior. El exterior, es así como los reos
hablan del resto del mundo. En la enfermería, las ballenas
pintadas en el techo buscan desesperadas el océano. Este
museo, prohibido al público, es como un laberinto, hasta
con sentido de la orientacion uno se pierde dentro. La cárcel
de Nuutania fue construida en 1970 y no ha sido renovada desde entonces,
un proyecto de renovación ha sido propuesto, pero, seguimos
esperando.
La clase para los talleres de Majo es grande, pero no muy iluminada,
las ventanas bajas y con barrotes. Aquí, la naturaleza existe
sólo en la imaginacion de cada uno.
"La inserción social empieza aquí con las clases
de primaria y secundaria y los talleres: artes plásticas,
deporte, ajedrez para los hombres y yoga y artesanías para
las mujeres." Explica Yvan Collin, jefe del servicio de inserción
de la cárcel. "Estos talleres no son propuestos solamente
por el placer, son el principio de un proceso de disciplina: después
de tres ausencias no justificadas, el reo es excluido del taller.
Para algunos de los reos, estos talleres los ayudan en su evolución
personal, les permite realizarse como personas, expresarse. Muchos
de ellos sufren problemas de comunicación, lo que los convierte
en marginados."
"No quiero saber las razones por las que mis alumnos están
aquí" declara Majo "son mis alumnos y quiero seguir
viéndolos de esa manera, no como criminales. Nunca me hablan
de sus delitos."
Uno de los reos dibuja un boxer listo para atacar. Majo no olvida
que es una mujer en medio de un mundo de hombres encerrados. "Me
visto lo menos femenina posible, un polo 4 tallas más grande
y siempre en pantalón largo y suelto. A veces tratan de hacerme
piropos bromeando, cuando lo hacen les digo seriamente que yo sólo
vengo para darles clases de arte."
Son 24 los alumnos del taller de arte. "No todos quieren participar.
El problema más grande es que sólo hay un salón
que se utiliza para todos los talleres y también para las
clases de francés, matemáticas, historia, etc."
explica Yvan. Muchos reos piden terminar secundaria, pero no hay
suficiente espacio".
"No hay una amistad entre mis alumnos y yo, solo simpatía.
Algunos de ellos tienen un buen sentido del humor, otros trabajan
sin desconcentrarse y algunos son más sociales" nos
dice Majo, quien establece una atmósfera relajada donde expresar
su imaginación sin dificultad. "La última vez
que dibujaron algo fue en primaria, por eso empiezo desde el principio.
Sin embargo, hemos obtenido buenos resultados y los reos estan contentos
de exponer su obra. Es su oportunidad de enviar mensajes a las personas
de afuera, tienen ganas de mostrar que en ellos hay más que
cosas negativas. Están orgullosos de ellos mismos y tienen
razon de estarlo."
|
|
Tomado
del diario La Dépêche de Tahiti
Cuando el Arte sale de los muros de la cárcel
Esta exposición
es posible gracias a La Maison de La Culture, María José
Sotomayor, la profesora de arte de la cárcel, Yvan Collin,
del departamento de inserción y probación, Pascal
Huioutu, consejero y Teva Leon, presidente de la asociación
Puna Ora y reponsable de la educación de la cárcel.
"Son clases diferentes, son adultos que nunca han dibujado
ni pintado" explica la profesora. "No les pido talento,
sino que descubran el placer de pintar. El verdadero objetivo es
lograr que tengan confianza en ellos mismos, amor propio, que descubran
que tienen capacidades, talentos, que trabajen juntos por un proyecto
de calidad con las satisfacciones y las exigencias que pueda haber.
Algunos de los reos muestran un impacto positivo en ellos y un cambio
en sus vidas. Realizar esta exposicion también es para darles
un objetivo, muchos se sienten perdidos."
La mayoría usa un pincel por primera vez, sin embargo el
resultado es sorprendente. Algunos tímidos, otros temerarios,
en ellos está el miedo de hacer algo "feo". "Han
hecho grandes esfuerzos para abrir sus mentes, para entender lo
que les pido que hagan en el taller. A veces les hablo de ideas
totalmente abstractas, lo cual exige mucha imaginación; ninguno
está acostumbrado a utilizarla... Lo primero que aprenden
es que cuando uno hace las cosas rápidamente y sin pensar,
no se llega a nada bueno. La mayoría trabaja mucho y trato
de hacerles ver que cuando uno se esfuerza, logra sus objetivos
y hasta puede sobrepasarlos. Por supuesto que también saben
que no espero Picassos ni Gauguins y eso les ayuda a trabajar relajados."
En el taller, diferentes técnicas son propuestas: dibujo,
pintura acrílico, arcilla, modelaje con yeso y los temas
son dados para ayudar a los reos en su búsqueda de la imaginacion:
la guitarra, caras y formas, colores y texturas. Majo nos confirma:
"Todos tienen una necesidad de expresarse y en la cárcel
no tienen muchas oportunidades de hacerlo. Le pedí cada a
cada uno que escribiese lo que el taller le significa y hay quienes
explican lo importante que es darse cuenta que puede hacer algo
bonito. No creo que en sus vidas les hayan dicho muy seguido que
lo que hacen es bonito. A parte de su "lado negativo"
quieren demostrar a todos que tienen también esperanza, emoción...
Quieren mostrar sus cualidades ya que todos sabemos que tienen defectos."
Un evento
fuera de lo común al que vale la pena ir. Desde el martes
30 de mayo hasta el viernes 2 de junio en La Maison de la Culture
de Papeete, Tahiti.
"El
taller de arte es un momento en el que puedo escaparme. Para realizar
una obra se necesita mucha atención, paciencia y concentracion
lo que me enseña a controlarme. En realidad es como una pasion."
"Descubro
nuevas sensaciones que nunca imaginé, a partir del momento
en el que me di cuenta que soy capable de hacer algo bello."
|
|