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Fátima Arrieta
o la pasión por un sueño
Prom `88

Fátima es integrante de la primera promoción del NEWTON. Ahora es una brillante diseñadora de modas. Ha hecho, además de frecuentes desfiles de modas con sus colecciones, exitosos viajes al exterior para mostrar sus modelos y fue escogida para crear el espectacular vestuario para la obra El gran teatro del mundo, que se presentó con rotundo éxito en el atrio de la catedral.
Destaca además su reciente participación en la última edición del "Fashion Week" de Miami, donde recibió extraordinarias críticas por la frescura y elegancia de su colección. Fátima Arrieta es reconocida hoy como una de las mejores diseñadoras de moda del Perú, habiendo participado en numerosos desfiles y certámenes en Lima como "Barranco Se Viste de Moda", "Libertad" organizada por la tienda de telas española Cadena, "Perú Moda", y "Noche Mágica en la Glorieta" en el Puericultorio Pérez Araníbar donde se presentó la Colección Primavera-Verano 2004. Su éxito, además de la excelente calidad del trabajo e imaginación desbordante, se debe a su esfuerzo, dedicación constante e indesmayable sobre las que nos escribe en la siguientes líneas.

Aún recuerdo cuando estábamos en quinto de media en el año 1988. Los últimos meses de ese año, de lo único que hablábamos era de lo que estudiaríamos, o lo que haríamos en el futuro una vez terminado el colegio. Algunos no tenían idea, de que es lo que iban a hacer. Otros tanteaban varias opciones. Gracias a Dios, que yo si sabía que quería ser diseñadora de modas.
Nos moríamos de ganas de salir de colegio, de enfrentar la vida como adultos, pero lo que no sabíamos es que después que sales del colegio cada etapa se va volviendo más difícil, más competitiva, quedándonos en el recuerdo esos maravillosos, relajados y divertidos días de la etapa escolar.
Si bien tenía claro lo que quería estudiar, lo difícil era que no tenía muchas opciones en dónde lo haría. Entré a la Escuela de Martha Bermúdez. Era la única que en esa época daba lecciones de diseño de modas. Ya no existe, pero me sirvió como primer paso para descubrir esta fascinante carrera. Al terminar allí mis estudios, me inscribí en todos los cursos relacionados con costura que se podían encontrar en el periódico, sin embargo, ya que ésta era una carrera nueva en el Perú, sentía que me faltaba mucho por aprender, fue entonces que decidí irme a estudiar a Estados Unidos.
Ingresé al IFAC (International Fine Arts College) en Miami. Allí estudié la carrera de Fashion Design, diseño de modas. Fueron años difíciles, donde la presión y la competencia eran fortísimos, entre todos mis compañeros que venían de diferentes lugares del mundo. Todos los alumnos, incluyéndome a mí, queríamos ser los mejores. Teníamos que esforzarnos sobremanera, yo me amanecía noche tras noche, para poder entregar los trabajos y presentaciones encomendadas. Al mismo tiempo que estudiaba, empecé a trabajar en el departamento de diseño de la propia universidad. Gracias a este trabajo pude pagar la mitad de mi carrera universitaria en Estados Unidos. Además, logré ganar numerosos concursos de diseño y me gradué con el premio máximo que se da en la carrera de diseño de modas: el Fashion Design Special Award.

Culminados mis estudios, fui contratada por el diseñador irlandés Gerry Kelly. Él tenía una importante línea de alta costura en Europa y acababa de mudarse a Miami.
Estaba creciendo rápidamente en el mercado del sur de la Florida, vistiendo a las más afamadas y acaudaladas mujeres de esta parte de Estados Unidos.
Luego de algunos años alejada de mi patria, hace siete años decidí retornar. Así, llegué a Lima decidida a hacer alta costura, no por hobby ni para matar el rato, sino para que se convirtiera en mi trabajo y pasión para el resto de mi vida. El sueño era grande “ser la mejor diseñadora peruana y ver mi marca en todo el mundo”, y creo que con mucho trabajo, esfuerzo y dedicación poco a poco estoy en ese camino...
Como se imaginaran, en todo este tiempo, para mí nada ha sido fácil. Empecé sin un centavo. Mi papá me ayudó con un crédito a su nombre, ya que yo no era sujeto de crédito, para que pudiera comprar mi primera máquina de coser. Le pagué mensualmente y él me ayudó pagando el primer jornal de una costurera, desde ese momento todo lo he hecho yo sola. Me ha costada mucho trabajo llegar donde estoy y el tener cada cosa, cada tela, cada máquina, ya que todo lo que he ido ganando lo he ido reinvirtiendo en mi negocio.
Hoy día, tengo un taller de alta costura que es reconocido localmente. He formado una pequeña empresa que se encarga de manejar el negocio. He presentado mis colecciones en diversos desfiles de modas en el Perú y en el extranjero; pero lo mejor de todo es que he aprendido muchísimo. He sido consciente con mis ideales.
Paralelamente a mis actividades con la alta costura, decidí ingresar a la Universidad del Pacífico a seguir un programa de administración de empresas dirigido a las pequeñas. Fueron tres años de esfuerzo y sacrificio, que bien han valido la pena para consolidar mi negocio.
Mientras estamos en colegio estamos acostumbrados a que nuestros padres tomen decisiones por nosotros. Al salir, el tener que decidir qué estudiar es la primera y más importante decisión que tomamos en nuestras vidas. Me considero afortunada porque la moda es algo que me apasiona. Sé que si hubiese estudiado otra cosa por presión social o familiar (con suerte, mi familia siempre me apoyó) sin estar muy segura de ello, me hubiese frustrado y sería una estadística más. En el colegio nunca fui una alumna sobresaliente, pero gracias a la ilusión y la emoción que suscitaba la moda en mí, fue que gané tantos premios durante mi carrera. Sí, fue difícil, muy difìcil, sí, tuve dudas y tuve miedo, pero creía tanto en lo que hacía que finalmente tuve las fuerzas para que todo saliera bien.
El hecho de ser la primera promoción del Newton nos hizo muy unidos y luchadores ya que así fuéramos menores que en otros colegios siempre teníamos que sacar la cara por el nuestro. No fue nada fácil, éramos 59 alumnos que cada vez que se acababa una competencia, ya teníamos que estar pensando en la próxima en la que nos tocaba competir. Finalmente, así es la vida.
Tengo los mejores recuerdos del colegio, muchas veces pienso que me gustaría volver y ver a todos mis compañeros juntos. Trataré de que suceda.
Cuando estamos en el colegio, en lo único en que pensamos es en terminar, poco a poco nos damos cuenta que cada vez las cosas se ponen más serias y más difíciles, la competencia cada vez es más fuerte y son los mejores los que sobresalen. Por eso les aconsejo, disfruten cada día y estén bien seguros de lo que van a escoger, si es necesario, equivóquense, no tengan miedo, pero nunca olviden que lo que decidan ser, va ser lo que harán el resto de su vida. ¡Mucha suerte!

Para saber mucho más de Fátima y sus extraordinarios diseños visite su website: http://www.fatimaarrieta.com/index.html