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Doctor
en Electrónica en el MIT y creador de un nuevo circuito integrado
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Sandro, el día
de su boda
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Sandro
Herrera, prom `97, dice Muchas gracias Newton, por este
sistema de aprender pensando y analizando, por los valores inculcados,
por la estricta disciplina...
Por
todas las enseñanzas, privilegios y honores que he recibido
en mis 26 años de vida, doy gracias a Dios, a mis padres,
a mi patria, y a los profesores de mi querido colegio Newton, que
me sirvieron de inspiración y ejemplo. ¡Por eso, me
es muy grato dedicarles mis logros!
De
mi querido colegio tengo el mejor de los recuerdos, con anécdotas,
vivencias, y experiencias de todo tipo, y que valoro y atesoro porque
me sirven, me han servido y me servirán siempre.
Me acuerdo cuando
estaba en primer grado y quería tocar xilófono para
una actuación y le dije mi deseo a Miss Nancy, ella me dio
la oportunidad de actuar, esa experiencia de niño me enseñó
a luchar por lo que deseo e igualmente aprendí que debemos
comunicarnos y ¡enfrentar las situaciones para lograr metas!
Vienen a mi
memoria las exposiciones que hacíamos anualmente de nuestros
trabajos y de las cosas aprendidas, para que nuestros padres vieran
nuestros avances. El prepararnos para este gran evento era un reto,
una responsabilidad, un trabajo en equipo, mucho entusiasmo y dedicación.
¡Qué gran apoyo recibíamos de nuestros profesores!
¡Qué
momentos de emoción y satisfacción tuve al recibir
mis primeros premios desde segundo año de primaria hasta
quinto de media, sentía y siento que cumplí con mis
padres y profesores por la entrega de ellos para que seamos personas
de bien! El recibir, en quinto de primaria, el premio por ser el
mejor alumno de Matemáticas y de Ciencias me sirvió
para darme cuenta de mi inclinación hacia esos temas y ver
el horizonte por donde quería proseguir mis estudios. Estas
buenas iniciativas de estímulo que mi Colegio promueve, me
ayudaron muchísimo para tener idea sobre mis proyecciones.
Y siguen apareciendo
vivencias y otras más y más, ahora que me he puesto
a rememorar todo lo que ha sido para mí lecciones de vida,
al enriquecer mi espíritu de lucha.
En sexto de
primaria, con nuestra siempre querida Miss María Clelia,
hubo un concurso entre salones, el premio era visitar el diario
El Comercio. ¡Todos los salones estábamos entusiasmadísimos!
Recuerdo el empeño y tesón con que ella nos hizo trabajar,
dándonos ánimo, motivándonos para obtener el
premio y, gracias a este aliento, cuál sería nuestra
sorpresa, que ¡GANAMOS!
Esta anécdota, entre otros muchas más, ha servido,
de manera determinante, para seguir fortaleciendo mi carácter
y estudiar en un medio tan difícil y competitivo como es
el MIT.
Recuerdo tanto...
cómo disfruté preparando mi monografía sobre
la novela Cien Años de Soledad con Miss Lina, que me advirtió
que era muy difícil el enfoque que estaba tratando de hacer,
pero que me apoyó, sin límites, para que lograse la
mejor nota del IB. Y también, recuerdo con qué atención
escuchaba los invalorables consejos de Miss Clemencia en Religión.
Mis clases de computación eran lo máximo. Todos mis
compañeros me consultaban y me preguntaban por qué
sabía tanto... ¡Qué fascinante era todo!
Ahora, estoy
mirando a través de la ventana al hermoso río Charles
y eso me hace recordar, con afecto, mis clases de dibujo y pintura
con Miss Pilar con quién empecé a amar el arte y la
naturaleza, a apreciar las plantas, los arbolitos que adornan nuestro
colegio, la laguna y que hacían que nuestras clases fueran
tan gratas, especialmente por el cariño y dedicación
absoluta con que ella nos enseñaba. También Miss Annika,
con sus clases de cello y por hacerme escuchar música de
Mozart (mi favorito), Beethoven, Bach... Gracias a ella conocí
y amé a estos grandes músicos, con quiénes
disfruto durante mis horas de estudio, trabajo y ocio.
También
me es importante mencionar la influencia y apoyo y enseñanzas
para toda la vida de mis profesores, Vivian Ash de Biología,
Melanie Stell, en Química, y Courtney Stapleton de Física,
- entre otros - de quiénes también recibí valiosísimas
enseñanzas y a quiénes recuerdo con mucho cariño
y agradecimiento.
También
recuerdo que en quinto año de media, con motivo del bachillerato
de Geografía, fuimos con el profesor Nash, al albergue Sachavacayoc,
del Colegio, en Tambopata. Era la primera vez que tenía la
oportunidad de visitar la selva, ¡qué emoción!
navegamos por el río Tambopata... estuvimos cinco días
en el albergue y esta experiencia, vivida gracias a mi colegio,
me permitió admirar la belleza y riqueza de nuestra selva
peruana. ¡Quedé impactado¡ Gracias, querido Colegio.
Otro agradecimiento
más es, para los jefes del colegio, porque sin ellos no tendríamos
un colegio de tan alto nivel como es ¡nuestro Colegio Newton!
Muchas gracias
Newton, por este sistema de aprendizaje - aprender pensando y analizando
- por los valores que siempre nos inculcaron, por la estricta disciplina,
porque todo ello fue enriqueciendo y afianzando mi aprendizaje.
Todo esto me permitió cumplir con mi más preciado
anhelo académico, realizar mis estudios superiores en MIT.
Igualmente, me ayudaron muchísimo en estos estudios MIT,
los cursos de IB que tomé desde tercero de media; sentí
una alegría inmensa cuando supe que había obtenido
notas altísimas y que desde hacía mucho tiempo ningún
alumno había podido alcanzarlo. ¡Qué emoción!
Igualmente,
gracias a los proyectos del Colegio de servicio a la Comunidad,
en los que participé en el Instituto del Cáncer, en
el pabellón de niños con leucemia, aprendí
a valorar las cosas buenas que Dios me dio y a no ser indiferente
ante el sufrimiento y dolor ajeno, sino que debo ayudar y ser humilde.
Recuerdo mis
competencias de remo que realizaba fuera del colegio, pero que igual
mi en el Newton fueron muy generosos en resaltar mis esfuerzos de
férrea disciplina, esfuerzo, sacrificio para poder ganar
para el Perú, en los campeonatos nacionales y en los torneos
de velocidad, al entregarme mis medallas de oro internacionales
ganadas en México, Guatemala, Canadá, y en la famosísima
regata Henley-Canadá, que fue increíble que pudiese
ganar, en esas inolvidables asambleas en la que estaba todo el alumnado.
Era formidable... Me hacía sentir tan orgulloso, a sentirme
comprometido con mi patria, con mi club de remo y con mi colegio
porque daba crédito a todos mis esfuerzos de levantarme a
las 5:00 a.m. desayunar rápido y salir a las 6:40 a.m. rumbo
al colegio y dar lo mejor de mí... qué días...
fortalecieron mi carácter, mi espíritu de lucha y
deseos de vencer las dificultades que se presentasen en el transcurso
de mi vida.
Les contaré
que como entretenimiento, (un curso obligatorio que debemos seguir
todos) he seguido en el MIT, cursos de carpintería por un
año... o sea, que también soy algo carpintero . .
. ¡sé cómo hacer sillas, barnizar y arreglar
muebles! También soy algo cocinero porque tomé cursos
de cocina por un año, para lo mismo.
Continúo
en el MIT, después de terminar mi bachillerato y maestría,
ahora, termino mi doctorado en junio del 2006. El año pasado,
cuando recibí mis notas de bachillerato y de MIT, ¡agradecí
a Dios por ser tan bueno conmigo, a mis padres por el constante
apoyo recibido y a mi querido NEWTON por las valiosas enseñanzas
recibidas!
También
quiero compartir, con ustedes, lo orgulloso que estoy de lo último
que he hecho en electrónica en el MIT: el crear un circuito
integrado que podría ser un producto para la compañía
en donde trabajo.
Por todas las
enseñanzas, privilegios y honores que he recibido durante
mis 26 años de vida, doy gracias a Dios, a mis padres, a
mi patria, y a los profesores de mi querido colegio Newton, que
me sirvieron de inspiración y ejemplo. ¡Por eso, me
es muy grato dedicarles mis logros!
¡Gracias
Colegio Newton!
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